Viajar hoy significa hacerse nuevas preguntas. En un contexto de cambio climático, saturación de destinos turísticos y profundas desigualdades sociales, cada viaje que hacemos nos invita a reflexionar sobre su impacto. ¿Cómo podemos seguir descubriendo el mundo sin reproducir modelos que degradan los ecosistemas y desconectan a las personas de los lugares que visitan?
En Morpho creemos que una de las posibles respuestas está en el turismo científico: una forma de viajar que prioriza el aprendizaje, la colaboración y el respeto por los entornos naturales y culturales. Más que una moda, es una práctica que integra a los viajeros en procesos reales de investigación, conservación y trabajo comunitario, generando beneficios tanto para quienes visitan como para quienes viven en los territorios.
En Costa Rica, esta visión se pone en práctica a través de proyectos que vinculan a científicos, comunidades locales y operadores turísticos en torno a objetivos comunes: proteger la biodiversidad, reforzar las capacidades locales y producir conocimientos útiles para el futuro. El viajero ya no es un mero espectador, sino un participante de pleno derecho en una experiencia significativa.
La exposición fotográfica Del 13 de febrero al 1 de marzo ofrece un recorrido visual por estas iniciativas. A través de imágenes que captan el trabajo diario sobre el terreno, la exposición pone de relieve el compromiso humano que sustenta la ciencia y la conservación, revelando otra forma de descubrir el país: más lenta, consciente y profundamente conectada con la tierra.